“CINCO VECES”…
Lentamente, penosamente,
ascendían por la ladera de la montaña aquellas pobres gentes con sus vestiduras
rasgadas por el dolor y la angustia. La pobreza, la miseria, el sufrimiento se
reflejaba en sus rostros. Eran como “fúnes peccatorum”, como cordadas de presos
camino de las Galeras. Suspiros, llantos, chasquidos de látigos se mezclaban
con sus oraciones. Subían hacia “lo alto” en busca de clemencia por sus
pecados, y alivio para sus cuerpos y sus mentes atormentados por el miedo a la
peste que se había cebado en ellos.
Era la temida Peste Negra. Y al ritmo de
latigazos penitenciales en la espalda se escuchaba como música de fondo aquel
“Díes írae, díes ílla,
Sólvet saéclum in favilla:
Téstes Dávid cum Sibýlla”…
“Día de la
ira, aquel día,
destruirá
el mundo en las llamas:
Testigo
(el Profeta) David
y la
(Adivina) Sibyla.
Cuanto
temblor ha de venir
cuando el
juez se presente
dispuesto
a examinar,
todas las
cosas con rigor.
Una
trompeta esparciendo
el sonido
impresionante por todos los
sepulcros
de las regiones,
unirá a
todos ante el trono.
La muerte
y la naturaleza
se
quedarán estupefactas
cuando
resuciten las criaturas
para
responder al juez.
Se
presentará el libro escrito
en el que
se contienen todas lascosas
por el que
se ha de juzgar almundo”…
Aquel cántico y aquella
escena quedaron grabados en mí, para siempre. Me impresionó.
La visión nos la ofrecía el
gran Ingmar Berman con su película “El Séptimo Sello”. Año 1.957.
Es comprensible que en
aquellos tiempos telúricos de nuestros antepasados en los que la naturaleza
dictaba sus leyes destructivas, sin tener más explicaciones que las que se
daban a sí mismos, o “ante la gravedad de sus pecados por haber dado la espalda
a Dios”, según interpretaciones de predicadores contemporáneos, las gentes
tuvieran necesidad de una ayuda divina y buscaran consuelo.
Cristo en
ventana. Albalate del Arzobispo. Foto de Teodoro Félix Lasmarías.
La Peste Negra
llegaría a las tierras del río Martín en el año 1.348. Desolación y muerte se
adueñaron de sus vidas, quedando el pueblo de Arcos despoblado.
En 1.648, en el mes de
Julio, volvía otra epidemia de peste que en tres meses se llevó al cementerio a
150 albalatinos. Es por lo que deciden el Primer Traslado de la Imagen de la
Virgen de Arcos hasta Albalate. Al mismo tiempo se constituye la Cofradía de la
Virgen. Y a partir de 1.660 los de Albalate subirán al santuario de Arcos todos
lunes de Cuasimodo; es decir, el segundo lunes después del Domingo de Pascua de
Resurrección. Llevados, quizás, por esta necesidad de protección divina,
terminan la capilla del santuario en 1.680, y tres años más tarde, en 1.683, se
construye el altar y el retablo.
Pero una vez más y hasta
cinco veces los albalatinos tienen necesidad de la protección de la Virgen de
Arcos. En el año 1684 una plaga de langosta arrasa los campos. Se hará la
Segunda Traslación de la Virgen hasta el pueblo.
Nuevamente la peste se ceba
en aquellas gentes sencillas, trabajadoras, religiosas. Hay más de 300 muertos
en el año 1716 en el pueblo. Y por tercera vez la Imagen de la Virgen visita
Albalate. Y lo mismo ocurrió en el año 1737 que por cuarta vez la Virgen
consuela a las gentes en la sequía que padecían. Lo que volverá a ocurrir por
el mismo motivo en 1803.
La lucha del hombre entre
la sequía y el agua para remediarla, será la constante a través de su historia.
No es de extrañar por ello, que en Albalate, como en otros lugares de la
tierra, de una manera u otra, pidieran ayuda al Cielo.
Pero los albalatinos
seguían el principio, - además de pedir la ayuda divina -, de “a Dios rogando y
con el mazo dando”.
Construyeron azudes en el
río, canales, acequias, acueductos, balsas y balsetes en el secano, aljibes,
depósitos. En definitiva un sistema de riegos admirable.
Aprovecharon las aguas
potables de manantiales, conduciéndolas hasta el pueblo sin importarles las
distancias. Excavaron en la tierra y construyeron neveras, en principio para
aliviar las necesidades de enfermos. A principios del S. XX (1.923) con el agua
traída de Valdoria (1.913) y la Energía Eléctrica “Rivera-Bernad” (1.901), se
puso en marcha la fábrica de hielo “La Polar”. Realizaron conducciones de agua
para impulsar los molinos de harina y de aceite. Y en su tiempo debió funcionar
un batán para la fabricación de paños.
Centrales Eléctricas que
iluminaron los hogares no solo en Albalate, sino también en los pueblos
vecinos. De las farolas y candiles de aceite que iluminaban las calles y los
hogares a los que había que ir encendiendo de uno en uno, se pasó a presionar
un simple interruptor, e inmediatamente “venía” la luz eléctrica al pueblo, a
las casas. ¡”Con qué alegría se vivía aquellos acontecimientos en el pueblo”!,
me contaban mis abuelos. Estos “pequeños” avances constituían un gran paso para
mujeres y hombres de nuestros pueblos rurales.
La mayoría de estas obras
continúan en uso, o son admiradas como monumentos históricos, o quedan como
viejos restos de nuestros antepasados.
Nuestros predecesores
creían en la Virgen, pero además actuaban sobre los recursos naturales en
servicio de los hombres.
La Virgen de Arcos les
infundía fuerza y unidad, y ellos realizaban con tesón y entusiasmo el
“milagro” de la utilización de sus aguas en beneficio de todos.
“Cinco veces en Mayo y Septiembre
mereció esta villa poderte hospedar”.
Es una estrofa de la Salve
que se canta en el Santuario y en la Parroquia al final de la Novena que en
honor de la Virgen de Arcos escribió el sacerdote Manuel Bercebal en el año
1893.
Los de mi calle, Cantón
Curto, junto con los de la calle del Molino, Barrio Bajo, calle de Roma, y los
vecinos de Las Losas, todos los años por el mes de Mayo, y al pié de la
Capilleta de la Virgen de Arcos en el número 11 de la cuesta de Las Losas,
después de cenar y antes de ir a dormir, rezábamos la Novena a la Virgen y
cantábamos los Gozos:
“Rendidos ante esas aras
Voces os damos al cielo.
Virgen de Arcos Soberana
Sed nuestro amparo y consuelo”.
“Pues vuestro amor inmortal
Transforma la tierra en cielo,
Sed nuestro amparo y consuelo
Virgen de Arcos celestial”.
Todavía hoy en día, se
celebran religiosamente, y en recuerdo de las distintas efemérides, las fiestas
de: Cuasimodo, del Segundo Domingo de Pascua (de los Rosarieros), el 1º de
Mayo, el 10 y 29 de Mayo, y el 25 y 26 de Septiembre. Las Fiestas Principales
del Pueblo se celebran del 24 al 28 de Septiembre.
Castillo,
Iglesia y Pueblo. Albalate del Arzobispo. Foto de Teodoro Félix Lasmarías.
Remontémonos a tiempos
pasados de la mano de Bardavíu Ponz y de Pina Piquer. Hecha la concesión de
Mercado por Pedro II en favor del Obispado de Zaragoza, y por tanto de
Albalate, en el año 1.205, comienzan los ingresos económicos en el obispado que
le permite, en su día, al obispo Rodrigo de Alcones, la compra de Almochuel, el
Cardadal y Arcos (1.242 - 1.246), como ha quedado dicho en el anterior relato
“Los vecinos de mi calle (XI).
D. Eximeno de Luna, que era canónigo de la
Iglesia del Salvador de Zaragoza, una vez nombrado obispo, se vino a residir
algunas temporadas en el Castillo de Albalate. Construyó un altar a Santa María
Magdalena en el año 1.296. Altar que fue restaurado en el S. XVI y pasó a formar
parte de la iglesia de San José. Quedó destruido durante la Guerra Civil
Española.
Eximeno restaura y amplía
el Castillo y construye una Capilla en él. La titular de la capilla era La
Magdalena.
Se veneraba pues a Santa
María Magdalena en el año 1.296 en el Castillo, y a Santa María la Mayor en
parte de lo que hoy ocupa la Parroquia.
Santa María la Mayor se
levantó probablemente según nos cuenta Pina Piquer en el solar de lo que fue la
Mezquita Mayor durante el dominio árabe.
Parece ser que era habitual
a la llegada de los árabes erigir sus mezquitas junto a iglesias cristianas al
lado o sobre ellas, pero respetando sus cultos. Así debió ocurrir en la
Mezquita de Córdoba y en La Seo de Zaragoza.
Posteriormente con la
Reconquista de España, los Reyes Cristianos sobre las mezquitas levantaron los
templos cristianos En la mayoría de los
casos quedaron destruidas las mezquitas. Córdoba fue una excepción: en el
centro de la mezquita se levantó el templo para el culto cristiano. Mezquita y
Templo se conservan para nuestra admiración al día de hoy.
No ocurrió lo mismo en La
Seo de Zaragoza, cuyos restos de la mezquita se encuentran bajo los cimientos
de la Catedral de San Salvador.
Bardaviu Ponz nos recuerda
que en tiempo de D. Eximeno de Luna existían las iglesias de los Santos Justo y
Pastor sobre la Peña de Roma (hacia La Churvilla); la de San Salvador (hoy San
José) que debieron usar los mozárabes cristianos (los “Rumi”); la de San Blas
(en lo que hoy es el Cuartel de la Guardia Civil); y por supuesto la de Santa
María la Mayor (hoy la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción).
Eximeno construye la
capilla de la Magdalena en el Castillo, y con la ampliación de éste, derriba la
iglesia de los Santos Justo y Pastor, que es sustituida con la construcción de
la iglesia de San Bartolomé (en las casas donde está hoy la capilleta del
Santo).
Como puede verse por estas
construcciones religiosas, los albalatinos estaban muy sensibilizados hacia lo
religioso en general y hacia la Virgen en especial.
Sería el Arzobispo Dalmau
de Mur y Cervelló quien en el año 1.450 encarga pintar el cuadro llamado
“Virgen del Arzobispo Dalmau”, que se puede admirar en el Museo de Zaragoza.
Demolida la iglesia de
Santa María la Mayor, se construye en su lugar la actual Ntra. Sra. de la
Asunción bendecida el 25 de Septiembre de 1.589. La torre se va levantando poco
a poco hasta su finalización en el año 1.650.
Hay un momento en la
historia de Albalte que me parece interesante recordar.
Es el del año 1.634. Los
padres Capuchinos se establecen en el Convento comenzando a desarrollar una
labor de catequesis muy importante.
Todavía recuerdo cuando mi
abuelo Remigio (1.863-1947) me contaba el desarrollo de las Semanas de Misiones
en Cuaresma, sus predicaciones y sus manifestaciones procesionales por las
calles, y por las casas en el pueblo.
Él lo había vivido en su
juventud.
En el año 1.902 los PP.
Capuchinos fueron sustituidos por las Hermanas de Santa Ana.
“De
Castillo a Santuario”. Virgen de Arcos. Foto de Teodoro Félix Lasmarías.
El fervor religioso de los
albalatinos, les llevaría a partir de la época de los PP. Capuchinos a realizar
unos importantes acontecimientos en construcciones y en organizaciones
religiosas.
En 1.648 se fundó la
Cofradía de la Virgen de Arcos. En 1.660 comenzó a celebrarse la Romería al
Santuario de la Virgen, el Lunes de Cuasimodo. En 1.680 se terminó la Capilla
del Santuario en las proximidades del término de Ariño. El Altar y el Retablo
se acabarían tres años más tarde. En 1.683 se estableció la Cofradía de Santa
Bárbara.
En los siglos siguientes
continuarían las obras tanto de carácter religioso como de carácter municipal y
privado.
Y según Bardavíu Ponz en el
Pueblo de Arcos había Iglesia y Castillo. “Castillo que fue con los Romanos, Castillo
con los Godos y los Árabes, y Castillo en la Reconquista hasta finales del S.
XV. Y cuando el pueblo se despobló (1.348), debido a la Peste Negra, el
Castillo al ser fortificación más fuerte que el resto de casas, permaneció. Y
el Castillo se convirtió en Santuario”.
Zaragoza, Mayo de 2.008.
BIBLIOGRAFÍA:
CÁNTICOS PARA UN CAMBIO. de L.M.G. SUBPORTICA. Revista digital de los
alumnos que empezaron curso en 1951 en el Seminario Menor de Alcorisa. Teruel.
/ http://abosque.bravehost.com/ex/subportica//Articulos/Canticos.htm
(2008)
LIBER
USUALIS MISAE ET OFICII, Desclée y Socii. París 1.958.
Díes irae
in Misae Pro Defunctis.
(Traducción
hecha por el profesor de latín, de origen albalatino, Jesús Mª Clavería
Luengo).
HISTORIA
DE LA ANTIQUISIMA VILLA DE ALBALATE DEL ARZOBISPO, del Doctor D. Vicente
Bardavíu Ponz. Tip. de P. Carra. Plaza del Pilar (Pasaje). Zaragoza. Año 1914.
DE
ILUSIONES Y TRAGEDIAS. HISTORIA DE ALBALATE DEL ARZOBISPO, de José Manuel Pina
Piquer. Edita Ayuntamiento de Albalate del Arzobispo. Año 2.001.
SANTUARIO
DE ARCOS DE ALBALATE DEL ARZOBISPO y Novena de la Virgen, de Manuel Bercebal
(1893). Edición de 20 de Septiembre de 1991.
LOS
VECINOS DE MI CALLE (XI), “Sed nuestro amparo y consuelo”, de L. M. G.
www.etnografo.com/etnografia_de_la_memoria.htm - 10k -
FOTOS
cedidas por el sacerdote y profesor, Teodoro Félix Lasmarías, hijo de Albalate
del Arzobispo.
Explanada
del Santuario. Foto de Teodoro Félix Lasmarías.
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