sábado, 28 de marzo de 2026

 

De Curas del “Altar” a Curas Obreros.

El “altar”, con humildad y sencillez, se expandió hasta los lugares de trabajo, hasta el lugar donde habitaban las gentes. Y llegaron a ser una misma cosa”…

“Mi iglesia es el mundo. Mis compañeros, los que creen en un mundo nuevo. No me importa si son ateos, agnósticos o creyentes. Me importan los que trabajan por un mundo más justo, desde abajo, desde la realidad, desde el más necesitado".

 

 I

(Sacerdote escribe a su Obispo pidiendo su secularización. 1976):

Según hemos quedado en la entrevista mantenida con V E en el día de hoy le comunico que deseo secularizarme.
Las razones que aduzco son en síntesis las siguientes:

1. He sido cinco años sacerdote rural, y ocho años sacerdote obrero trabajando en la Pastoral Misionera entre los trabajadores de la ciudad.
A lo largo de todos estos años, he ido madurando la idea de seguir entregándome al servicio de la sociedad, especialmente entre los marginados, aunque ciertamente de una manera distinta a los primeros años de mi sacerdocio. Siempre he procurado ser sincero con todos y conmigo mismo. Por esto el paso que quiero dar lo he pensado muy pausadamente.

2.- Es por esto por lo que mi Fe  debo seguir manifestándola a los hombres compartiendo plenamente sus preocupaciones, sus luchas y sus situaciones concretas como exроso y padre de familia.
No puedo volver hacia el pasado.
Mi conciencia no estará tranquila hasta que no de este nuevo paso, que lo hago con toda ilusión y sin ningún resquemor hacia nadie, ni hacia nada.
A todos los que han intervenido en mi vida les estoy profundamente agradecido.
He sido fiel diariamente a la reflexión del Evangelio y a la observación de la sociedad en la que estoy inmerso.
Por esto quiero compartir la vida normal y corriente de los hombres trabajadores con los cuales convivo codo con codo.

3. Además mi vida se ve concretada, y en cierto modo compartida, con una muchacha a quien quiero y de quien recibo su sacrificio, cuyos sentimientos humanos y cristianos me animan, teniendo el firme presentimiento, en lo que humanamente se puede preveer, que va a ser un complemento rico para nuestras vidas y servicio a nuestros semejantes, en especial los trabajadores.

4. Por todo lo cual ruego encarecidamente a V.E. tenga a bien incohar el oportuno expediente de mi secularización, abrigando la esperanza de que seré prontamente atendido.

Deseo tenga V.E, a bien conceder las debidas licencias para el desarrollo de dicho expediente a D. JOSE LUIS IRIZAR, ya que hace muchos años que me conoce intimamente y con él tengo frecuentes relaciones.

Agradeciéndole sinceramente su cariñosa y paternal acogida en la entrevista que hemos mantenido en el día de hoy, le deseo que Dios le depare unos muy largos años de vida y de paz, s.afmo.qu.b.s.m”.

EXCMO Y RVDMO.SR. ARZOBISPO DE LA ARCHIDIOCESIS DE ZARAGOZA.

II

El Expediente:

Ante mi, D. JOSE LUIS IRIZAR ARTIACH, Delegado del Excmo y Rvdmo Sr. Arzobispo de Zaragoza, D. PEDRO CANTERO

CUADRADO, en la investigación para la reducción al estado laical con lo que esto llova consigo la dispensa de los Sdos. Compromisos contraìdos con ocasión de mi ordenación Presbiteral, incluida la dispensa del Sdo. Celibato del sacerdote don…, de la diócesis de Zaragoza, comparece el mismo que declara bajo juramento lo que sigue:

1.- Yo …., nacido el… de… provincia de…


2.- Las razones que me obligan en conciencia a dar este paso son las siguientes:


a.- “Mi inmadurez humana y psicológica en orden a la preparación de mi ordenación sacerdotal. Pues ingrese en el Seminario Conciliar de Zaragoza a los 14 años, sin saber exactamente qué iba a suponer todo ello. Solamonte tenia un vago conocimiento de hacer algo por los demás, y que veía, por ser monaguillo de la parroquia de mi pueblo, que la gente acudia a mi párroco.
A fuerza de estar metido en el enbiente, la Sda. Liturgia me parecía algo estupendo.
En el Seminario, esto se acentuaba, me sentía a gusto en aquel orden y silencio, pero mi maduración personal, solamente se daba en este sentido litúrgico-religiono, cerrando los ojos al resto de la sociedad. El éxito del seminarista era vencer las “tentaciones mundanas”. Yo procuraba vencerlas, pero tenia miedo al mundo".
En los años de Teología tuve una grave lucha interior y estuve a punto de dejarlo todo. "Me sentia indefenso ante el mundo a quien debía servir, pero a quien debía también temer para no dejarme seducir". Con una gren dosis de autosugestión llegué a decidime y a ordenarme sacerdote.


b.- “En mis años de ejercicio ministerial me he sentido defraudado como hombre, alejándome de las prácticas religiosas, y conprometíendome en la vida como laico en el mundo laboral y social en el que estoy desde hace años inmerso".
Los cinco primeros ellos de sacerdote rural (1963-1968) fueron vividos lo mejor que pude. Pero a medida que tomaba contacto con la gente vi que yo estaba muy separado de ellos, que mis consejos eran como recetas médicas, pero que yo no tenía nada que ver con sus problemas, ni les podía ayudar nada, mas que en el sentido individual y espiritual.
Esto no me parecía suficiente. Abri los ojos al mundo y vi sus luchas, sus injusticias, su amor humano y su odio por las situaciones concretas. Sentí cómo la gente pobre sufría y empecé a entrever la causa radical de tal sufrimiento y de tales injusticias: la diferencia de clases y la lucha que se daba entre ellas. En conciencia debía compartir plenamente su vida.
Me hice sacerdote obrero, conjugándolo con una Pastoral Misionera. Esto hace ya ocho aflos. A medida que me comprometía en esta vida de trabajador fui sustituyendo mis prácticas religiosas por charlas de animación y de reflexión en común con los que me rodeaban.

Para entonces ya no rezaba el Breviario, ni el Sto. Rosario,

y en general la práctica sacramental, especialmente desde hace ya cinco años en que ya no hago absolutamente nada. He abandonado casi la totalidad de mis creencias religiosas, al menos tal como las entendía al salir del seminario, por una conciencia, firme creencia, de la liberación humana y material de los pobres, al menos como condición primordial para todo lo demás.
En estos momentos me veo imposibilitado de echar marcha atrás, porque nada de la práctica sacerdotal me anima a hacerlo. Si lo hiciera me engañaría a mi mismo, a los demás, y desde luego haría un mal servicio a la Iglesia


c) - "El problema de mi afectividad hace años que se realiza, ante la imposibilidad del celibato, por los cauces de un compromiso ma- trimonial".
Si en algún momento la práctica sacerdotal, y en los primeros nomentos, parecía que sustituía y llenaba ni afectividad, fué pasajero, y a fuerza de vencer les "tentaciones", pero que el problema ha ido apareciendo en distintas ocasiones, y cada vez con más concreción, con nás necesidad y con mas fuerza.
En estos momentos, la convivencia con mi compañera es la cue me anima a ser más hombre, más humano, y a vencer el cansancio por la lucha en la liberación de mis compañeros trabajadores. Compartimos nuestra ilusión, y ambos queremos expresar de esta  forma uniéndonos en matrimonio lo oue en el fondo queda de Fe en Dios y en Jesús de Nezaret.
Esto me es vital para no sentime frustrado, fracasado y amargado, por el resto de mi vida. Antes di lo que pude, desde el punto de vista a mi salida del seminerio, ahora doy lo que está en mi mano desde el punto de vista laical, en el que prácticemente hace ocho años que estoy viviendo.

d).  "Mi encarnación en la vida, y en mi lucha en defensa de los pobres me ha comprometido en una participación activa sindicalt y politica".
Actualmente me siento imposibilitado de ejercer mi ministerio sacerdotal, ya que ni siento ninguna necesidad, ni me sirve pare mi compromiso político actual, ni de cara al faturo que lo tengo fuertemente marcado y quiero seguir haciéndolo.
Mi actividad sindical y política de signo izquierdista me lo impide.

No quiero ir contra de mi mismo, ni tampoco quiero hecer ningun daño a la Iglesia, camuflando una ambigtledad sociológica, que por otra parte esté perfectamente claro en mi propia conciencia.

e).  Además, ni mi fe de hoy, y de hace años, no me permiten vivir el ministerio sacerdotal, pues me siento muy alejado del Credo del Pueblo de Dios. Si lo hiciera tendría la conciencia de ser un impostor. Antes lo hice porque así lo creí; ahora no puedo hacer1o porque no lo oreo. Para mi ya no es ético continuar siendo sacerdote, ya que por otra parte mi moral es muy distinta a la que aprendi en el seminario.   

Lo poco ético es continuar en esta ambiguedad sociológica, pertene- ciendo al estamento clerical con el que, en estos momentos, no me une nada, mas que la fe comun en Dios, y en Jesús de Nazaret, el tener buenos amigos, y el agradecimiento de que todos hicieron lo que mejor supieron por mi.

Es por esto por lo que no quiero hacer daño a la Iglesia de Dios dando mal ejemplo continuando, en estas circunstancias siendo sacerdote. Y es por esto por lo que pido a la iglesia de Dios me de plena libertad de actuación con la Dispensa de los Sdos. Compromisos, incluido el Sdo. Compromiso del Celibato.

Es así como mi conciencia se verá tranquila, mi persona realizada, y mi agradecimiento a la Iglesia se verá gratamente continuado.

Para que conste firman la presente declaración en Zaragoza, Julio de 1.976,

Fdo. ……

Ante mi:
D.José Luis Irizar Artiach.

 

Notas:

A.- Para conseguir la secularizacion un sacerdote debía de hacer:
- Escrito al Obispo pidiéndoselo.
- ⁠El Obispo nombraba un Instructor para abrir el expediente.
- ⁠Presentar las motivaciones de la secularizacion.
- ⁠Enviar escrito sencillo al Papa de Roma. El Obispo añadía su Expediente.
- ⁠Y a esperar la resolución del Vaticano que iba directamente al Obispo.
- ⁠El Obispo se dirigía al sacerdote comunicando la respuesta de Roma. Y le daba certificado de pertenencia al Estado Laico. Quedaba el sacerdote convertido en un simple seglar.

B,- Tener en cuentan que el Concilio Vaticano II se celebró entre 1962 y 1965. Fue inaugurado por el Papa Juan XXIII el 11 de octubre de 1962 y clausurado por el Papa Pablo VI el 8 de diciembre de 1965. Se desarrolló en cuatro sesiones consecutivas (una por año) para modernizar la Iglesia católica.

El Concvilio fue un toque de atención con  conclusiones para toda la Iglesia, e incluso para el mundo entero. Fue una gran ilusión.

Zaragoza, 30-3-26.

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