sábado, 7 de noviembre de 2026

 

VIAJE AL
QUIRÓFANO

 

La cita es a las 15’30. El taxi nos deja en la puerta principal del Hospital Provincial Ntra Sra De Gracia en Zaragoza. 


Atravesamos el jardín y abrimos la puerta.
Quedo admirado. Hacia 50 años que no había entrado por esa puerta.

A la izquierda, Recepción. Trámite de ingreso. Instrucciones a tener en cuenta:
“sigan la línea roja continua pintada en medio del pasillo”. Derecha, izquierda, Dcha, izq, nuevamente Dcha, Izq.

 La línea roja nos deja ante la puerta del ascensor. En el suelo un letrero pintado en rojo al final de la línea roja: 1@ planta.


Efectivamente, se abre el ascensor que nos deja en la sala de espera de Quirófanos.

Oigo mi nombre.
Nos llevan al vestuario.
“Desnudo, menos la prenda íntima”.
Pantuflas de tela en los pies, gorro en la cabeza, y una bata o camisón azules.
Cerrada la taquilla, la llave la guarda mi mujer.

La enfermera me coge del brazo y me introduce por una puerta.
Estamos en una gran sala. 

La Sala Preparatoria y postoperatoria.
A mi derecha, una señora sentada en un sillón tapada con una sábana blanca en espera. En frente una puerta que conduce a quirófanos.
A la izq un sillón vacío me espera.
Me tapan con la sábana blanca.

Una enfermera se acerca con papeles en la mano. 


-¿Laureano…?


-Si. ¿Y usted?


-Soy Conchita, su enfermera.
Le voy a tomar la tensión y sus pulsaciones. Y le pongo un gotero preparatorio para su intervención.
Hay tres que están antes que usted.

La puerta que conduce a los quirófanos se abre y sale un camillero empujando una camilla con el recién operado. Lo destapan y ayudan a un señor a bajar de la camilla y lo llevan a un tercer sillón donde su enfermera le sigue atendiendo.

Cambian las sábanas de la camilla por otras limpias.
Acuestan en la camilla al siguiente para ser intervenido. Se pierde por la puerta de quirófanos.
Al momento sale otra camilla con una señora. Hacen lo mismo que con el anterior. La llevan a su sillón.

Son las 16 horas.
Soy yo el introducido por esa puerta de quirófanos. Me llevan con decisión hacia mi destino. Las luces de techo se mueven rápidas. Es mi camilla que avanza. 

Me instalan bajo una lámpara intensa. No veo más que la luz. Percibo que a mi derecha está el Doctor Cirujano. A mi izquierda una Doctora. Ambos tienen el mismo objetivo, mi ojo izquierdo. Único ojo que tengo con visión y en el que hay que intervenir.

Estoy inquieto y espectante.

Limpian el ojo. Siento un pinchacito y ambos se ponen manos a la obra.
-“Mete un poco más. Perfecto”, dice ella suavemente”.

Me acaban de instalar un XEN.

“El implante XEN es un dispositivo médico mínimamente invasivo (conocido como MIGS) diseñado para tratar el glaucoma”.

¡Ya está!
Son las 16’30 horas.

Mi camilla traspasa la puerta de cirugía.
Estoy de nuevo en el “espacio pre y post operatorio.
Espero en mi sillón. 


Me dan un vaso de agua y un zumo de naranja.
Estoy sin comer y sin beber agua desde las 8 horas

Mientras, el cirujano habla con mi mujer, me dirá ella más tarde.

Hacia las 17 horas me llevan al vestuario.
Me visto ayudado por mi mujer.
El ojo lo llevo protegido por un monóculo trasparente.

Con ese ojo izquierdo puedo saber dónde me encuentro.
En mi mano izquierda mi bastón, con el brazo derecho me agarro a mi compañera desde hace cerca de 50 años.

Seguimos la raya roja en el suelo, a la inversa, hasta que vemos la puerta principal del hospital.
 

En la calle movimiento de coches y un sol brillante, aplastante. Hace calor.
En el Control del Hospital nos dan los informes para el seguimiento en el “Miguel Servet.”.
 

Son las 19 horas cuando estamos, por fin, en nuestra casa.
“Mi visión del ojo izquierdo está asegurada”.

Cumpliré 90 años próximamente.

Zaragoza, 5 de Octubre de 2026.


(L. M. G.).

                                                                                                                                                                                                                                                               

HOSPITAL PROVINCIAL NTRA SRA DE GRACIA. ZARAGOZA.

sábado, 28 de marzo de 2026

 

De Curas del “Altar” a Curas Obreros.

El “altar”, con humildad y sencillez, se expandió hasta los lugares de trabajo, hasta el lugar donde habitaban las gentes. Y llegaron a ser una misma cosa”…

“Mi iglesia es el mundo. Mis compañeros, los que creen en un mundo nuevo. No me importa si son ateos, agnósticos o creyentes. Me importan los que trabajan por un mundo más justo, desde abajo, desde la realidad, desde el más necesitado".

 

 I

(Sacerdote escribe a su Obispo pidiendo su secularización. 1976):

Según hemos quedado en la entrevista mantenida con V E en el día de hoy le comunico que deseo secularizarme.
Las razones que aduzco son en síntesis las siguientes:

1. He sido cinco años sacerdote rural, y ocho años sacerdote obrero trabajando en la Pastoral Misionera entre los trabajadores de la ciudad.
A lo largo de todos estos años, he ido madurando la idea de seguir entregándome al servicio de la sociedad, especialmente entre los marginados, aunque ciertamente de una manera distinta a los primeros años de mi sacerdocio. Siempre he procurado ser sincero con todos y conmigo mismo. Por esto el paso que quiero dar lo he pensado muy pausadamente.

2.- Es por esto por lo que mi Fe  debo seguir manifestándola a los hombres compartiendo plenamente sus preocupaciones, sus luchas y sus situaciones concretas como exроso y padre de familia.
No puedo volver hacia el pasado.
Mi conciencia no estará tranquila hasta que no de este nuevo paso, que lo hago con toda ilusión y sin ningún resquemor hacia nadie, ni hacia nada.
A todos los que han intervenido en mi vida les estoy profundamente agradecido.
He sido fiel diariamente a la reflexión del Evangelio y a la observación de la sociedad en la que estoy inmerso.
Por esto quiero compartir la vida normal y corriente de los hombres trabajadores con los cuales convivo codo con codo.

3. Además mi vida se ve concretada, y en cierto modo compartida, con una muchacha a quien quiero y de quien recibo su sacrificio, cuyos sentimientos humanos y cristianos me animan, teniendo el firme presentimiento, en lo que humanamente se puede preveer, que va a ser un complemento rico para nuestras vidas y servicio a nuestros semejantes, en especial los trabajadores.

4. Por todo lo cual ruego encarecidamente a V.E. tenga a bien incohar el oportuno expediente de mi secularización, abrigando la esperanza de que seré prontamente atendido.

Deseo tenga V.E, a bien conceder las debidas licencias para el desarrollo de dicho expediente a D. JOSE LUIS IRIZAR, ya que hace muchos años que me conoce intimamente y con él tengo frecuentes relaciones.

Agradeciéndole sinceramente su cariñosa y paternal acogida en la entrevista que hemos mantenido en el día de hoy, le deseo que Dios le depare unos muy largos años de vida y de paz, s.afmo.qu.b.s.m”.

EXCMO Y RVDMO.SR. ARZOBISPO DE LA ARCHIDIOCESIS DE ZARAGOZA.

II

El Expediente:

Ante mi, D. JOSE LUIS IRIZAR ARTIACH, Delegado del Excmo y Rvdmo Sr. Arzobispo de Zaragoza, D. PEDRO CANTERO

CUADRADO, en la investigación para la reducción al estado laical con lo que esto llova consigo la dispensa de los Sdos. Compromisos contraìdos con ocasión de mi ordenación Presbiteral, incluida la dispensa del Sdo. Celibato del sacerdote don…, de la diócesis de Zaragoza, comparece el mismo que declara bajo juramento lo que sigue:

1.- Yo …., nacido el… de… provincia de…


2.- Las razones que me obligan en conciencia a dar este paso son las siguientes:


a.- “Mi inmadurez humana y psicológica en orden a la preparación de mi ordenación sacerdotal. Pues ingrese en el Seminario Conciliar de Zaragoza a los 14 años, sin saber exactamente qué iba a suponer todo ello. Solamonte tenia un vago conocimiento de hacer algo por los demás, y que veía, por ser monaguillo de la parroquia de mi pueblo, que la gente acudia a mi párroco.
A fuerza de estar metido en el enbiente, la Sda. Liturgia me parecía algo estupendo.
En el Seminario, esto se acentuaba, me sentía a gusto en aquel orden y silencio, pero mi maduración personal, solamente se daba en este sentido litúrgico-religiono, cerrando los ojos al resto de la sociedad. El éxito del seminarista era vencer las “tentaciones mundanas”. Yo procuraba vencerlas, pero tenia miedo al mundo".
En los años de Teología tuve una grave lucha interior y estuve a punto de dejarlo todo. "Me sentia indefenso ante el mundo a quien debía servir, pero a quien debía también temer para no dejarme seducir". Con una gren dosis de autosugestión llegué a decidime y a ordenarme sacerdote.


b.- “En mis años de ejercicio ministerial me he sentido defraudado como hombre, alejándome de las prácticas religiosas, y conprometíendome en la vida como laico en el mundo laboral y social en el que estoy desde hace años inmerso".
Los cinco primeros ellos de sacerdote rural (1963-1968) fueron vividos lo mejor que pude. Pero a medida que tomaba contacto con la gente vi que yo estaba muy separado de ellos, que mis consejos eran como recetas médicas, pero que yo no tenía nada que ver con sus problemas, ni les podía ayudar nada, mas que en el sentido individual y espiritual.
Esto no me parecía suficiente. Abri los ojos al mundo y vi sus luchas, sus injusticias, su amor humano y su odio por las situaciones concretas. Sentí cómo la gente pobre sufría y empecé a entrever la causa radical de tal sufrimiento y de tales injusticias: la diferencia de clases y la lucha que se daba entre ellas. En conciencia debía compartir plenamente su vida.
Me hice sacerdote obrero, conjugándolo con una Pastoral Misionera. Esto hace ya ocho aflos. A medida que me comprometía en esta vida de trabajador fui sustituyendo mis prácticas religiosas por charlas de animación y de reflexión en común con los que me rodeaban.

Para entonces ya no rezaba el Breviario, ni el Sto. Rosario,

y en general la práctica sacramental, especialmente desde hace ya cinco años en que ya no hago absolutamente nada. He abandonado casi la totalidad de mis creencias religiosas, al menos tal como las entendía al salir del seminario, por una conciencia, firme creencia, de la liberación humana y material de los pobres, al menos como condición primordial para todo lo demás.
En estos momentos me veo imposibilitado de echar marcha atrás, porque nada de la práctica sacerdotal me anima a hacerlo. Si lo hiciera me engañaría a mi mismo, a los demás, y desde luego haría un mal servicio a la Iglesia


c) - "El problema de mi afectividad hace años que se realiza, ante la imposibilidad del celibato, por los cauces de un compromiso ma- trimonial".
Si en algún momento la práctica sacerdotal, y en los primeros nomentos, parecía que sustituía y llenaba ni afectividad, fué pasajero, y a fuerza de vencer les "tentaciones", pero que el problema ha ido apareciendo en distintas ocasiones, y cada vez con más concreción, con nás necesidad y con mas fuerza.
En estos momentos, la convivencia con mi compañera es la cue me anima a ser más hombre, más humano, y a vencer el cansancio por la lucha en la liberación de mis compañeros trabajadores. Compartimos nuestra ilusión, y ambos queremos expresar de esta  forma uniéndonos en matrimonio lo oue en el fondo queda de Fe en Dios y en Jesús de Nezaret.
Esto me es vital para no sentime frustrado, fracasado y amargado, por el resto de mi vida. Antes di lo que pude, desde el punto de vista a mi salida del seminerio, ahora doy lo que está en mi mano desde el punto de vista laical, en el que prácticemente hace ocho años que estoy viviendo.

d).  "Mi encarnación en la vida, y en mi lucha en defensa de los pobres me ha comprometido en una participación activa sindicalt y politica".
Actualmente me siento imposibilitado de ejercer mi ministerio sacerdotal, ya que ni siento ninguna necesidad, ni me sirve pare mi compromiso político actual, ni de cara al faturo que lo tengo fuertemente marcado y quiero seguir haciéndolo.
Mi actividad sindical y política de signo izquierdista me lo impide.

No quiero ir contra de mi mismo, ni tampoco quiero hecer ningun daño a la Iglesia, camuflando una ambigtledad sociológica, que por otra parte esté perfectamente claro en mi propia conciencia.

e).  Además, ni mi fe de hoy, y de hace años, no me permiten vivir el ministerio sacerdotal, pues me siento muy alejado del Credo del Pueblo de Dios. Si lo hiciera tendría la conciencia de ser un impostor. Antes lo hice porque así lo creí; ahora no puedo hacer1o porque no lo oreo. Para mi ya no es ético continuar siendo sacerdote, ya que por otra parte mi moral es muy distinta a la que aprendi en el seminario.   

Lo poco ético es continuar en esta ambiguedad sociológica, pertene- ciendo al estamento clerical con el que, en estos momentos, no me une nada, mas que la fe comun en Dios, y en Jesús de Nazaret, el tener buenos amigos, y el agradecimiento de que todos hicieron lo que mejor supieron por mi.

Es por esto por lo que no quiero hacer daño a la Iglesia de Dios dando mal ejemplo continuando, en estas circunstancias siendo sacerdote. Y es por esto por lo que pido a la iglesia de Dios me de plena libertad de actuación con la Dispensa de los Sdos. Compromisos, incluido el Sdo. Compromiso del Celibato.

Es así como mi conciencia se verá tranquila, mi persona realizada, y mi agradecimiento a la Iglesia se verá gratamente continuado.

Para que conste firman la presente declaración en Zaragoza, Julio de 1.976,

Fdo. ……

Ante mi:
D.José Luis Irizar Artiach.

 

Notas:

A.- Para conseguir la secularizacion un sacerdote debía de hacer:
- Escrito al Obispo pidiéndoselo.
- ⁠El Obispo nombraba un Instructor para abrir el expediente.
- ⁠Presentar las motivaciones de la secularizacion.
- ⁠Enviar escrito sencillo al Papa de Roma. El Obispo añadía su Expediente.
- ⁠Y a esperar la resolución del Vaticano que iba directamente al Obispo.
- ⁠El Obispo se dirigía al sacerdote comunicando la respuesta de Roma. Y le daba certificado de pertenencia al Estado Laico. Quedaba el sacerdote convertido en un simple seglar.

B,- Tener en cuentan que el Concilio Vaticano II se celebró entre 1962 y 1965. Fue inaugurado por el Papa Juan XXIII el 11 de octubre de 1962 y clausurado por el Papa Pablo VI el 8 de diciembre de 1965. Se desarrolló en cuatro sesiones consecutivas (una por año) para modernizar la Iglesia católica.

El Concvilio fue un toque de atención con  conclusiones para toda la Iglesia, e incluso para el mundo entero. Fue una gran ilusión.

Zaragoza, 30-3-26.

miércoles, 15 de octubre de 2025

 

“DESPUES DE LA BATALLA DEL EBRO”

Laureano Molina López.

(16-7-1909, Albalate del Arzobispo– 30-9-2010, Zaragoza).

Desde estas páginas quiero relatar lo vivido por mi padre en unos años tan difíciles como fue la guerra y posguerra, para que no quede en el olvido. Dándole voz en primera persona.

            “Todavía recuerdo lo que me hizo abrazar las ideas revolucionarias y republicanas, un hecho que sucedió de esta manera tan injusta.

            Ocurrió un día en la casa “del amo” en Albalate. Para cenar tenían acelgas. Yo era un pastorcico “rabadán”, niño todavía, comía y dormía en casa del amo. Pero esa noche llegó un amigo del señor de la casa y no teniendo qué darle para cenar, me quitaron el plato para dárselo al recién llegado. Me fui a dormir habiendo comido únicamente pan y olivas. De madrugada me fui con el pastor a cuidar de las ovejas del amo hasta que el sol se escondiera.

            Recordaba el esfuerzo que había hecho en roturar tierra para el cultivo en el paraje de La Silleta en la Sierra de Arcos de Albalate del Arzobispo; quedaba todo inútil. La llegada de la 2ª República Española suponía para mí el sueño que comenzaba a ser realidad. Por eso defendí la República.

            Mi suegro, el tío Remigio, que había sido para mí muy exigente, sin embargo, yo le veía como un hombre justo y honrado. “No quiero rojos en mi casa”, me dijo en alguna ocasión.

            Cuando en el mes de febrero del 1938 deje en el andén de la estación de Caspe, a mi mujer con mis dos hijos para unirme al frente republicano, no me imagine los que tardaría en verlos. Mi familia estaba “abandonada”. Aunque es verdad que confiaba en mis suegros, y sabía que éstos no les dejarían. Porque la vida en el pueblo era dura, muy dura.

            Perdida la “batalla el Ebro” del ejército de la República, emprendimos el camino hacia nuestro exilio en Francia a través del Pirineo. Bielsa fue el punto donde más gente nos concentramos. Lentamente, silenciosamente, penosamente, iniciamos la travesía hacia lo desconocido para la mayoría de nosotros. Nieve, lluvia, viento y frío es lo que sufrimos. El alma helada y nuestro corazón compungido. Nuestro futuro se presentaba incierto, pero nuestras ganas de vivir permanecían intactas. Por el camino encontré una preciosa muñeca abandonada por el cansancio y quizás también por la desilusión y llanto de alguna niña. Cogí la muñeca pensando en mi hija María de dos años que dejé despidiéndome juntamente con Pilar, mi mujer, y mi hijo de once meses, Laureano, dándome su último a dios. Al llegar al primer pueblo francés había mucha gente esperando nuestra llegada. Entre esa gente estaba una madre con su niña. La mujer nos miraba a nosotros, la niña miraba la muñeca. Llevado por un impulso emocional me acerqué a la niña y le di la muñeca que la abrazo con fuerza.

Otros españoles decidieron dirigirse hacia Hendaya para volver a España por Irún. Yo preferí ir hacia el Mediterráneo, y por La Junquera volví a entrar a España para reforzar la defensa de Barcelona todavía republicana. Perdida la ciudad, una nueva marea de gente nos dirigimos hacia Francia. Allí se nos concentró en el Campo de Refugiados Argéles sur Mer.

Los que volvieron a España por Irún fueron hechos prisioneros y conducidos al Campo de Concentración de Pamplona.

Quedarse en grupo, en el sur de Francia, cerca de los Pirineos, fue la “perdición” de muchos al ser ocupada Francia por los Alemanes Nazis. A éstos les fue más fácil cogerlos y llevarlos hacia los Campos de Concentración y de Exterminio. Fue la perdición de muchos.

Atrás quedaba el Campo de Concentración y de Acogida de Argelès sur Mere en la costa mediterránea francesa

Algunos, como yo, terminamos de aprender a leer y escribir, y las cuatro reglas de aritmética. Otros, plasmaban su imaginación artística en pobres lienzos. Y todos, de una manera o de otra, comenzamos a comerciar con todo lo que era útil en aquellas circunstancias. Había quienes redactaban elementales periódicos informativos. Otros constituían “Comités de Apoyo Mutuo” para sobre vivir y ayudar a los más débiles. Cada uno se auto protegía, pero sin olvidar la solidaridad hacia los demás. Porque en aquellas circunstancias ayudar a los demás, era ayudarse a sí mismo. “Hoy por mí, mañana por ti”.

Comenzaba una nueva etapa en mi vida y había que aprovecharla.

Había decidido subir hasta el centro de Francia, hasta el corazón de “La France”. Al salir de Argeles Sur Mere con el “pasé” que nos proporcionó la Administración Francesa, cogí el tren, y de un tirón dejé atrás Persignan, Carcassonne, Toulouse, Montauban hasta llegar a Orleáns.

La mayoría de mis compañeros prefirieron quedarse por el sur, cerca del Pirineo, cerca de España. En grupos, casi “en manada”. Se dejaban ver. Había quienes seguían pensando que la reconquista de España para la República, era posible. Yo pensé todo lo contrario: habíamos perdido la guerra y no había vuelta atrás. Por eso decidí ir hacia el interior de la Francia.

Tenía treinta y un años, y aunque era joven, mi cuerpo no aguantaba más. ¿Qué hacía aquella tarde lluviosa, con frío, en una ciudad que no conocía, y entre gentes que hablaban de tal manera que yo no entendía nada?

Sandríne, la costurera-modistilla, me vio tan joven, desaliñado y tan abatido, que cogiéndome del brazo me llevó hasta su casa. Una casa pobre, pero digna morada de aquella mujer que había estado trabajando toda su vida, y que vivía sola. “Espagnol, guerre, exilé, réfugié, venez avec moi: me cogió de la mano y le seguí como un cordero. Me preparó la habitación, y después de tomar la “soupe” me acosté; más bien la anciana me obligó a que me acostara. Ella encontró “un hijo” y yo la miré como a mi madre.

Aquella noche no pude dormir. La anciana  me había preparado una cama en un cuarto solo para mí. Hacía días, meses, que no dormía en una cama. Había adquirido el hábito de dormir en malas condiciones. ¡Tanto tiempo durmiendo con un ojo cerrado y el otro abierto! Siempre en continuo sobresalto. Semidormido y medio despierto. En constante actitud de vigilancia preventiva. Vigilando para seguridad de los demás y vigilando como mecanismo de autodefensa. Toda la noche se convirtió en un “sueño despierto”. Me tentaba a mí mismo, y no sabía bien cual era mi situación, Imágenes, ruidos, explosiones, huida repentina, retiradas, hechos horribles, gritos de dolor se agolpaban en mi cabeza, y mi corazón latía de tal manera que era imposible concebir el sueño.

Para no perder la cabeza, comencé a vivir intensamente el presente de mi “nueva vida”. En Orleáns, busqué trabajo, hice encargos, trabaje en el campo como jornalero eventual, hice cualquier cosa que saliera al paso con el fin de sobrevivir. A Sandríne le llevaba todo lo que le fuera útil: productos del campo, leña, carbón, etc., todo lo que nos hiciera la vida un poco más llevadera. Porque para Francia comenzaban también tiempos difíciles.

La  costurera me quería, y yo le respetaba y cuidaba con cariño. Llegue a trabajar en el Campo de Aviación de Orleáns. Cualquier trabajo me proporcionaba, además del sustento, “un resguardo documental” para el futuro. Poco a poco me fui aclimatando a la nueva vida, a las nuevas costumbres”.

(El 10 de mayo de 1940, Alemania invade los Países Bajos y seguidamente pasan a Francia. El 14 de junio del mismo año, París es ocupado por los alemanes. Monsieur Reynand dimite el día 16, y el mariscal Petain forma un nuevo gobierno, al frente del cual firmaría el armisticio por el que Francia quedaba en manos de la Alemania de Hitler. Las tropas alemanas comenzarían a extenderse hacia el sur).

“En aquellas circunstancias, (sigue diciendo Laureano Molina López), una noche comunique a Sandrine que debía marcharme hacia el sur. “No solo corría peligro yo como anarquista español, sino que le ponía en peligro a ella”. La despedida fue desoladora, ella me abrazo con fuerza, yo dándole un beso, desaparecí”.

(Mi familia pensaba que no habíamos tenido noticias de mi padre hasta después del final de la Guerra Europea. Pero no fue así. Rebuscando entre las fotos estos días encontramos una de mi padre hecha en Burdeos, fechada el 31 de diciembre de 1942. Por su valor sentimental para nosotros la reproduzco con el texto que venía al dorso).

Decía: “Querida esposa e hijos. Siempre y con cariño de vuestro querido padre, que tanto os quiere y no os olvida un momento. Feliz Año Nuevo 1943. Para toda mi familia besos y abrazos…, y a todos los que por mí pregunten… Adiós foto con fortuna, con más fortuna que yo, que vas a ver a mi familia a la que no puedo ver yo”. Firmado Laureano Molina. A 31-12-1942).

La foto llegó a Albalate del Arzobispo, vía Inglaterra, y con sello camuflado alemán. La Organización Anarquista logró sacar de Francia unos paquetes de cartas y hacerlas llegar hasta Inglaterra, y desde allí otros anarquistas las introdujeron en España).

Río Garona a su paso por Burdeos.

¡LIBERACIÓN!

“Algo estaba ocurriendo porque a través del cristal de la ventana penetraba un gran resplandor y de vez en cuando se producían explosiones. El exiliado Molina López, “el Cotipe”, de Albalate del Arzobispo. Era el apodo familiar de mis abuelos Santos y Blasa, con seis hijos, tres hombres y tres mujeres, se despertó sobresaltado, pero desde la ventana de su habitación no se divisaba nada. En mitad de la noche se vistió, y desafiando el toque de queda bajó a la pequeña plaza de “Camille Pelletan”, de Burdeos.

“¡El espectáculo era dantesco!”. Según conto mi padre,“El río ardía convertido en un reguero de fuego”. Aguas abajo del puente, todo el puerto fluvial estaba en llamas.

Alguien había abierto los depósitos de combustible instalados en la margen derecha del río. Y el río se convirtió en un denso y pastoso líquido al que prendieron fuego posteriormente. Al mismo tiempo ardían varios barcos varados en el puerto, y después de producirse explosiones, éstos se hundían quedando sumergidos en el agua.

Nunca se supo si fue debido a un sabotaje o a una acción de autodefensa.

El Ejército de la Alemania Nazi ocupaba la Ciudad de Burdeos.

Eran días críticos para el dominio de la Guerra en Europa”.

Es tal como me lo contó mi padre.

En el 54 yo conocí a mi padre. Yo tenía 17 años.

 

¨La vida de los muertos está en la memoria de los vivos¨.

 (PLATÓN, Atenas, 427 a C – 327 a C, fue un filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles).                                       

Laureano Molina Gómez.

martes, 20 de mayo de 2025

¿”POR QUÉ FUI  SECRETARIO DE DURRUTI”?

Es el título del libro narrado y escrito en primera persona sobre las experiencias que el autor, mosén Jesús Arnal Pena, natural de “Candasnos” y párroco del pueblo Aguinaliu/Graus (HU), vivió, y ayudó, al líder anarquista en la Guerra Civil Española. (1936-1939).

Jesús Arnal Pena.

“Cuando los milicianos entraron en el pueblo de Candasnos –situado en la Carretera Nacional II entre Zaragoza y Lérida, y más en concreto entre Bujaraloz y Fraga- el Jefe del Comité Local Revolucionario y de Defensa de Candasnos Timoteo Callén, cuando fue preguntado a quien había que fusilar en el pueblo, contestó sin vacilar: “aquí no hay nadie que tenga que ser fusilado”.   

- Y ¿el Cura, donde está el Cura?

- El Cura se ha ido a Zaragoza, fue la respuesta.

En Candasnos no se fusiló a nadie.

Pero todavía hay más:

Hijo de Candasnos había un sacerdote, Jesús Arnal Pena, que estaba de cura en un pueblecito cerca de Graus, en plena montaña, que se llamaba Aguinalíu de la provincia de Huesca. Cuando los milicianos fueron por allí buscando al cura, él se había refugiado ya en la montaña. Desde el pueblo se domina todo el valle y se puede observar quien se acerca por la carretera. Mosén Jesús conocía bien la montaña porque acostumbraba a ir de caza con los vecinos de su parroquia. Allí estuvo refugiado durante mucho tiempo en una de las cuevas inaccesibles e invisibles por la maleza del entorno. Alguien del pueblo le subía de vez en cuando víveres suficientes para subsistir.

Cuando se cansó de estar escondido se decidió a bajar a monte través, siempre caminando por la noche y descansando escondido por el día, con la idea de llegar hasta su pueblo, Candasnos, y refugiarse en su casa. Y Así fue.

 

Candasnos.

Estuvo escondido en su casa hasta que un día se acercó su paisano y amigo Timoteo Callén que le dijo:

“Mira Jesús, aquí no estás seguro porque ya empieza a correr el rumor de que estás en el pueblo. Por lo que te propongo que esta noche con dos más de tu confianza te llevemos hasta Bujaraloz donde Durruti tiene su Cuartel General y está al mando de su columna, la “Columna Durruti”. Es amigo mío y veremos qué podemos hacer...”

Durruti lo miró de arriba a bajo y dijo: “Timoteo si este cura es tu amigo, es mi amigo”. Y dirigiéndose al cura, que naturalmente no llevaba sotana, le espetó: “Jesús, tienes dos opciones: o marcharte y, tarde o temprano, caerás en manos de algún grupo de milicianos, con lo que no te aseguro tu supervivencia, o quedarte conmigo y hacer de secretario. Yo necesito uno que me lleve la relación de todos mis hombres y se encargue de dar los permisos que se requieran para que se ausenten del frente, visiten a sus familias en Barcelona y controle su retorno”.

 

Todo esto y más lo cuenta el propio Jesús Arnal en el libro de sus memorias “Por qué fui secretario de Durruti”, que escribió cuando volvió a ejercer de sacerdote, una vez terminada la guerra en la Parroquia de Ballobar (HU).

 

(Cuando en invierno de 2007. terminé de leer el libro que me dejaron, Carmen Angás de Candasnos, y su marido Pepe Bada de Favara, anoté en mi agenda: “Libro curioso y sincero”. “Podría servir de síntesis para actitudes que unieran a los dos bandos de la Guerra Civil Española”. “Jesús fue humano con los rojos, y por eso Durruti lo preservó aun después de su muerte, pues los de su Columna, por respeto a su Jefe, lo siguieron protegiendo. 

 

Recordemos que Durruti cayó herido el 19 de Noviembre de 1936 en el Frente de Madrid donde el Gobierno Republicano exigió su presencia con  parte de su Columna. Murió el día 20, el mismo día que José Antonio Primo de Rivera fue fusilado. Y fue enterrado en Barcelona el día 21 con todos los honores.

Buenaventura Durruti (1896-1936).

Jesús siguió con el resto de la Columna Durruti hasta que Bujaraloz fue tomado por los Nacionales. Se retiró con sus compañeros de la Columna a Barcelona, y después marchó a Francia con los mismos compañeros. Una vez en Francia, y como otros muchos hicieron, se desplazó hasta Hendaya, y por Irún entró nuevamente a España. Del campo de Concentración en Pamplona fue rescatado por sus familiares y llevado a Candasnos. Muchos intercedieron por él hasta que quedó libre plenamente y fue admitido como sacerdote por el Obispado de Lérida.

“Y Jesús Arnal siguió siendo humano y comprensivo con todos bajo el mando de los Nacionales”. “Y por eso siguió ejerciendo de sacerdote”. “En su relato sobre la guerra, y visto desde su realidad, fue amigo de sus amigos anarquistas, y amigo con sus nuevos feligreses durante el mandato de Franco. No es necesario decir que durante “su jefatura” o su influencia en la Columna, salvó a muchos, y también después como sacerdote intercedió por otros muchos.


Zaragoza, 24 de Mayo de 2007.

Laureano Molina Gómez.

 

La Balsa Buena. Candasnos.
 

Subida a la Nevera. Candasnos.


 
Bujaraloz

Bujarloz 
 
Bujarloz.
 





 

 

 

miércoles, 30 de abril de 2025

 

ROMERÍA EN 1897
(Albalate del Arzobispo y Ariño).

 

Laureano Molina

&

D. Román García Gárate, siendo maestro nacional en una escuela pública de Bilbao (1927-1935), escribió un artículo “de elevado fervor patriótico” en el Boletín del Centro Aragonés de la ciudad (pag. 34), con el título “De mi tierra” (1929).

Hace referencia, usando nombres ficticios, a dos mozos, Juan y Miguel, vecinos de Albalate del Arzobispo y del pueblo limítrofe de Ariño. El escenario de los hechos fue la romería al Santuario de la Virgen de Arcos. La rivalidad entre los dos pueblos por la posesión de la imagen de la Virgen hacía historia. Hoy en día no es así, pero a través de los años, incluso de siglos, siempre existió ese litigio y esa pugna por la que, ante cualquier motivo, se desencadenaba una pelea llegando con gran facilidad a las manos.

Juan y Miguel se enzarzaron en una fuerte disputa llegando a agredirse a puñetazos e incluso con palos. Ante la cual los bandos de ambos pueblos se posicionaron “contundentemente”.

Pasó algún tiempo y ambos muchachos fueron movilizados para participar en la guerra de Cuba. Uno cayó mal herido entre unos matorrales quedando abandonado.

Entre los gritos de dolor no cesaba de repetir: “¡Virgen de Arcos, sed mi amparo y consuelo!”

Aconteció que el otro muchacho con algunos compañeros coincidió en pasar por allí, y al oír la invocación a la Virgen de Arcos, lo cogió, cargó con él y consiguió que le prestaran la consiguiente curación.

Algunos años más tarde volvieron a encontrarse en la Romería al Santuario de la Virgen.

El abrazo que se dieron ante sus correspondientes vecinos fue impresionante. Hubo grandes aplausos y camaradería entre los dos pueblos.

D. Emilio García Gómez, nieto de D. Román, hace referencia al artículo de su abuelo en su libro publicado sobre “Román García Gárate”, pág. 279, Febrero de 2014.

D. Román fue maestro y alcalde de Albalate del Arzobispo.

Por su parte José Manuel Pina Piquer en su historia titulada “De ilusiones y tragedias. Historia de Albalate del Arzobispo”, editada por el Ayuntamiento (2001), habla sobre los “Litigios con Ariño” (pag. 160) y “Graves incidentes en la romería al Santuario de Arcos entre vecinos de Albalate y de Ariño” (pag. 247), en donde hace referencia a la gran rivalidad entre los dos pueblos de Albalate y de Ariño por causa de la posesión de la imagen de la Virgen de Arcos. Interesante es también lo que aporta sobre “El extraño Caso del Pastor Natalio” (pgs. 129-133).

“El Santuario de la Virgen de Arcos se encuentra-, a orillas del río, frente a la Sierra de Arcos, muy cerca del pueblo de Ariño, cuya “puerta” queda marcada por el corto estrechamiento del río que separa los campos de ambas poblaciones. En realidad, Albalate y Ariño usan y disfrutan la fiesta con similar entusiasmo. Aunque a lo largo de la historia hubo sus más y sus menos, como por ejemplo los graves incidentes que se produjeron entre ambas poblaciones al celebrar la romería en el día 27 de Abril de 1.897, como ha quedado dicho.

“Nos querían quitar la Virgen”, me contó en cierta ocasión el abuelo Remigio, y que entonces tenía 34 años. D. Román tenía en esa época 19 años.

Cuando los de Albalate se enteraron de que “los de Ariño querían llevarse a “su” Virgen de Arcos, subieron al Santuario con palos, falces, horcas, y demás argumentos contundentes”. Tuvo que intervenir la Guardia Civil, me contaba mi abuelo Remigio.


La “sangre” no llegó al río y todo aquello es “agua pasada”. Pero las disputas llevaban ya varios años, y posiblemente incluso varios siglos.

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“MARIAM DE NAZARET”.

Siguiendo a José Antonio Pagola en su libro “JESÚS. Aproximación histórica”, podemos decir que vivir en Nazaret es vivir en el campo. Jesús vive abierto a la naturaleza: las flores del campo, los pájaros del cielo, y su Dios es quien tiene un cuidado amoroso por sus criaturas. Se alegra por el sol y la lluvia, pero mucho más por la bondad de Dios para con todos sus hijos. Por eso Jesús habla siempre desde la vida. Amar la vida y sumergirse en ella. La creación, el mundo, el hombre y la mujer es lo primero, después y como consecuencia amar al hombre-mujer, a la naturaleza, es decir, a toda la creación.

La preocupación de los nazarenos, los vecinos de Nazaret, era la subsistencia y el honor.

A partir de aquí se desarrollaban todas las demás actividades. Según la Misná, resumen de la Ley de Moisés, se organizaba todo. La mujer era “dueña de la casa, el hombre, amo de los campos”.

Por consiguiente, María (Mariam), todas las mujeres, su trabajo consistía primordialmente en la casa, preparar la comida, limpiar, reparar la ropa, Etc… Pero al ser Nazaret un pueblo pequeño, de montaña, aislado de la civilización dirigida desde Jerusalen, o desde el poder organizativo de los invasores romanos, las mujeres y niños participaban en la recolección de las cosechas: cereales, olivas, y uvas principalmente. Los higos de temporada y los higos secos eran alimentos importantes. Tenían prisa en recoger las cosechas por si venía alguna tormenta y malograra los esfuerzos de todo el año. Les iba en ello la vida: subsistir y pagar los cuantiosos impuestos a los que debían hacer frente, por parte del Templo de Jerusalen y por parte del Imperio Romano, era lo primordial.

Las mujeres salían de la aldea para traer agua y leña; los hombres además de las faenas del campo, remendaban los aperos de labranza, tejían y reparaban el calzado de toda la familia: sandalias de cuero, de pieles curtidas. Las ovejas y las cabras eran un complemento en la subsistencia de los nazarenos.

María, la madre de Jesús, hacía lo de todas las mujeres de entonces: cuidar de la casa y de los hijos.

Las mujeres a penas tomaban parte de la vida social de la aldea, eso era cosa de los hombres. Aunque las mujeres se acompañaban y se apoyaban mutuamente en su propio mundo.

Jesús más tarde defenderá a las mujeres de la descriminación que sufrían. No eran dueñas de sí mismas. Pertenecían al varón: padre, esposo, hasta podían ser vendidas. Las viudas quedaban en total desamparo. Jesús las acogerá entre sus discípulos, y se manifestará abiertamente contra el repudio del marido a su mujer. Jesús fué un gran defensor de la mujer en un mundo totalmente adverso. No fué políticamente correcto como diríamos hoy en día. Fué radicalmente justo. Fué a la raiz de los males. Liberó a sus proximos de las enfermedades que padecían, y los liberó, además,  de la sumisión interna endémica, siendo víctimas de una cultura multisecular, religiosa por una parte, y política por otra.

Jesús fue un laico (no era sacerdote judío) en el sentido de que era uno más entre los demás; en el sentido de que lo laico es lo “común a todos”, es decir aquello en lo que todos coinciden. Lo laico es lo que une a los ciudadanos y suprime privilegios. “Todos iguales ante la Ley, todos iguales ante Dios”. “Todos somos hermanos”. Esto es la exigencia que el Evangelio impone a los seguidores de Jesús. Y María fue la fiel seguidora de su hijo Jesús. La primera educación que recibió Jesús fue la de su madre. Mas tarde la influencia de su padre José fué determinate. "De tales árboles, salió tal astilla".

Si en Jesús lo humano-masculino es asumido por Dios mediante la encarnación, igualmente en María es asumido lo humano-femenino mediante el nacimiento de “María mujer”. Lo femenino se convierte en camino de lo humano hacia Dios, y de Dios hacia lo humano.

“¡Y cuanto más humano, más divino!”

(Zaragoza a 25 de Mayo de 2014. Laureano Molina Gómez).

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Remigio Gómez Bude y Román García Gárate. Consuegros.
 
Portada del libro de Emilio García Gómez.
 
 
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Portada del libro de José Antonio Pagola, teólogo e investigador en Sagradas Escrituras. 

Nazaret en la actualidad.
 
Paisaje de Nazaret en la actualidad.
 
Recreación de escena nazarena.

 

 



 

jueves, 24 de abril de 2025

   ¡¡¡LA ROMERÍA!!!

 

 Laureano Molina


>Las ventanas de las casas del pueblo se iban iluminando pausadamente, sin intermitencias. Los gallos se oían cantar en un ordenado “diálogo” de unos con otros. Las chimeneas comenzaban a echar humo. Las amas de casa se afanaban en preparar la merienda, y los hombres daban el último pienso a las caballerías, y ordenaban los aperos y los carros para el viaje.


Rayaba el alba, y el día prometía ser espléndido. La Fiesta, la Romería, comenzaba ya en ese mismo instante. Más aún, la fiesta había comenzado los días anteriores con su ansiada y anhelada espera.

A la salida del sol todo el mundo atravesaba ordenadamente el puente sobre el río Martín.

Era un caminar alegre y festivo hacia algo distinto de lo habitual; hacia el recuerdo de su propia historia como pueblo, y al recuerdo del “prodigio” realizado: “la aparición de la Virgen al pastorcillo Natalio”.

La Romería era el encuentro en la ermita con familiares, vecinos y amigos. Cada uno lleva el recuerdo de sus antepasados, con la impronta de sus huellas dejadas en sus descendientes con su ejemplo, su trabajo y su sacrificio. Recibían su herencia y la trasmitirían con fidelidad a los suyos.

También era el encuentro con “lo milagroso”, con el misterio, con lo sagrado. Y en este caso de la Virgen, era el encuentro simbólico con la madre, la mujer amada por excelencia.

Era un día de “uno con los otros” y para los otros.
De vivir individualmente cada uno en su hogar, se pasaba a vivir junto a los otros y para los demás.
Y ello bajo la protección y bendición de la “Gran Mujer”, la Virgen de Arcos.

El Ayuntamiento juntamente con la Cofradía de la Virgen preparaba para todo el que lo deseaba unas sabrosísimas alubias blancas con chorizo y un panecillo tipo campesino, de hogaza.
Ordenadamente pasábamos con nuestros recipientes en los que se nos servía nuestra ración personal de “judías de la Virgen”.

Las alubias comunitarias y el pan formaban parte de la liturgia popular. “Todos comían el pan y las judías con chorizo, salidos de una misma hornada, de una misma olla”.
Era la comunión de todos en un mismo espíritu.

Todos comen fundamentalmente de un mismo rancho. Es el amor solidario vecinal, siendo todos comensales de “una misma mesa”.
La alegría de una fiesta entorno a una comida campestre y bajo la unión del recuerdo de sus historias al amparo del Santuario, podría ser el ejemplo simbólico de una nueva sociedad donde nadie se queda sin comer.

“Es una comida humana, porque es una comida solidaria”. Y puesto que es una comida humana y solidaria comienza a ser una comida “divina”.
Cuanto más humana y más solidaria, más divina.
Por ello las discusiones quedan a un lado. Se olvidan las viejas rencillas, y se encuentran familiares y amigos en ocasiones separados.
Es un día en el que se comulga con la naturaleza, con el prójimo, y en definitiva con lo divino.

¡Ese comer, SÍ es un saber comer!

Es el bien comer que genera amistad, porque se sabe perdonar y porque se comparte lo que se tiene, lo que se es.
Este comer solidariamente unidos que genera lo humano, que celebra el amor.

Y “cuanto más humano, más divino”.<

 
(“Lunes II de Pascua, o de “Cuasimodo”, en Albalate de Arzobispo”. Año 2008”).
(Laureano Molina Gómez).